sábado, 16 de mayo de 2026

Seguridad vial: cuando quienes deben controlar también incumplen las normas


La seguridad vial no depende únicamente de controles, multas o campañas de concientización. También necesita funcionarios preparados, capacitados y, sobre todo, comprometidos con el ejemplo. Sin embargo, en muchas ciudades se observa una preocupante realidad: inspectores de tránsito que no conocen correctamente las reglamentaciones vigentes y que, en algunos casos, terminan siendo infractores de las mismas normas que intentan hacer cumplir.

El rol del inspector de tránsito es fundamental dentro de cualquier comunidad. Son quienes deben ordenar la circulación, prevenir siniestros y actuar con criterio frente a situaciones de riesgo. Pero para cumplir esa función correctamente no alcanza con portar un uniforme o labrar infracciones: es indispensable contar con formación constante, conocimiento de la legislación vial y capacidad para actuar con responsabilidad.


Vecinos y conductores suelen cuestionar procedimientos incorrectos, falta de información y hasta contradicciones por parte de algunos agentes al momento de realizar controles. Esto genera desconfianza y debilita el respeto hacia la autoridad de tránsito.

A esto se suma otro problema aún más grave: hay inspectores que también incumplen normas básicas de circulación. Vehículos oficiales mal estacionados, falta de uso del casco en motocicletas, utilización del teléfono celular mientras conducen o maniobras indebidas son situaciones que muchas veces quedan expuestas ante la mirada de la sociedad.

Es imposible exigir respeto por las normas cuando quienes deben hacerlas cumplir no predican con el ejemplo. La autoridad se construye desde la responsabilidad y la coherencia.


La seguridad vial debe ser una política seria y profesional. Los municipios tienen la obligación de capacitar permanentemente a su personal, evaluar procedimientos y garantizar que los controles se realicen con transparencia y conocimiento.

La prevención no puede quedar solamente en discursos o sanciones recaudatorias. Se necesita una verdadera cultura vial, donde todos —conductores, peatones, motociclistas y también inspectores— respeten las reglas por igual.

Porque cuidar la vida en el tránsito comienza, antes que nada, por el ejemplo.