Cuando la política se interpone entre una familia y su vivienda
Hay situaciones que ya no admiten demasiadas explicaciones.
En Moctezuma hay seis viviendas terminadas que estarían adjudicadas, pero que todavía no fueron entregadas a quienes esperan convertirse en sus legítimos ocupantes.
Y mientras las casas permanecen allí, terminadas, hay familias que siguen esperando.
¿Hasta cuándo?
La pregunta es inevitable: ¿qué es lo que está demorando la entrega?
Moctezuma tiene una problemática habitacional concreta. No abundan las viviendas para alquilar y para muchas familias conseguir un lugar donde vivir se ha transformado en un verdadero problema.
Por eso cuesta entender que, teniendo seis viviendas terminadas y adjudicatarios esperando, la entrega no se concrete.
¿Dónde está el Estado presente del que tanto se habla?
Porque un Estado presente no es solamente anunciar obras, colocar carteles, sacarse fotografías o inaugurar cuando las condiciones políticas son convenientes.
Un Estado presente es resolver.
Y si las viviendas están terminadas, si fueron construidas para dar una solución habitacional y si ya existen familias adjudicatarias, entonces la prioridad debería ser entregarlas.
No debería importar quién corta la cinta.
No debería importar quién aparece en la fotografía.
No debería importar qué funcionario obtiene rédito político de ese momento.
Lo que debería importar es que una familia pueda abrir la puerta de su casa y empezar una nueva etapa de su vida.
¿O acaso las viviendas se entregan solamente cuando existe una oportunidad política para hacerlo?
Porque si así fuera, estaríamos frente a una situación todavía más grave: jugar con la necesidad de la gente para obtener un beneficio político.
Y con la vivienda no se juega.
Detrás de cada adjudicatario hay una historia. Hay personas que esperan, que hacen planes, que necesitan una solución y que seguramente han depositado expectativas en esas viviendas.
Mientras tanto, los tiempos de la política parecen ser más importantes que los tiempos de las necesidades.
¿Quién se hace cargo de esas familias mientras esperan?
Después se habla de sensibilidad social, de derechos, de inclusión y de un Estado que acompaña a quienes más lo necesitan.
Pero las palabras pierden valor cuando los hechos van en dirección contraria.
Desde este espacio editorial creemos que los vecinos de Moctezuma merecen una explicación clara.
¿Por qué no se entregan las seis viviendas?
Si están terminadas, si están adjudicadas y si fueron construidas precisamente para solucionar una necesidad habitacional, ¿qué están esperando?
No queremos una foto.
No queremos discursos.
No queremos anuncios.
Queremos las llaves en manos de quienes las están esperando.
Porque las viviendas no son patrimonio de ningún funcionario ni propiedad de un gobierno de turno.
Son una política pública financiada para darle una respuesta concreta a la gente.
Y cuando esa respuesta está construida pero permanece cerrada, algo está fallando.
Esperemos que prime finalmente el sentido común y que las seis viviendas de Moctezuma sean entregadas cuanto antes.
Porque quienes las necesitan no pueden seguir esperando los tiempos de la política.




