Una vecina de la localidad de Cadret realizo un interesante posteo en Facebook que creímos importante compartirlo con nuestros lectores. bajo el titulo Nueve meses bajo el agua, el grito silencioso de Carlos Casares. A continuación transcribimos el texto:
El Grito Silencioso de Carlos Casares
Nueve meses. Doscientos setenta días. Ese es el tiempo que el campo de Carlos Casares, en la provincia de Buenos Aires, lleva sumergido. No es una postal pasajera; es una realidad que ahoga la vida, la economía y la esperanza de miles. Kilómetros de cultivos perdidos, caminos intransitables y la maquinaria rural inmovilizada, varada en un mar de barro. Es la lentitud de la tragedia que carcome la moral día tras día. Esta catástrofe sostenida expone la fragilidad de la vida rural y la crueldad del olvido estatal:
El drama del aislamiento crítico donde, en muchos pueblos, no hay médicos. La imposibilidad de transitar se vuelve una emergencia de vida o muerte.
El Estancamiento Histórico: En localidades como Cadret, Ordoqui y Hortensia, el drama de la inundación se suma a un abandono crónico que se mide en décadas. La calidad de vida no ha tenido mejoras estructurales desde la creación de estos pueblos; al contrario, la falta de inversión pública y la inacción han provocado un retroceso en la infraestructura esencial, haciendo que la emergencia hídrica sea un golpe aún más devastador sobre una base de precariedad.
La erosión de la salud mental: El aislamiento crónico, la pérdida económica total y la incertidumbre sobre "qué se hará mañana" generan una "fatiga de la desesperanza", provocando ansiedad, estrés postraumático y depresión en las familias afectadas.
La educación interrumpida y la Discriminación de la Infancia: Nueve meses de aislamiento representan un abismo en el desarrollo de una generación, privando sistemáticamente a los niños rurales de sus derechos fundamentales a la educación, la salud y el esparcimiento.
El abismo de la comunicación: La falta de señal de telefonía es una constante. No existen números de emergencia especiales para atender a estas zonas aisladas.
El Único Manto de Ayuda: La Solidaridad del VecinoEn medio de la inacción y el silencio oficial, la verdadera red de contención es la que teje el propio campo.
La Cultura del Auxilio: La única fuerza que ha permitido sostener la vida y evitar mayores tragedias es la solidaridad incondicional entre vecinos y productores. Es la gente misma la que se encarga de las tareas vitales: avisando sobre el estado de los caminos intransitables, llevando y trayendo medicamentos y mandados, utilizando las camionetas 4x4 para el traslado de personas de emergencia, y organizándose para sacar a cualquiera que se quede encajado en el barro. Esta autogestión de la emergencia subraya el contraste entre la eficiencia de la comunidad y la inoperancia del Estado.
¡Basta de Política!: Gente en la Picadora de Carne y la Soledad del CampoLa desesperación se convierte en un clamor: ¡estamos cansados de la política!
La inundación en Casares se ha transformado en un simple telón de fondo para el juego partidario, en una "picadora de carne" donde la gente de bien y trabajadora queda en el medio, sufriendo las consecuencias de las promesas incumplidas y la eterna inacción.
El Desinterés Político Post-Electoral: Desde las elecciones de septiembre, ningún político de alto rango ha regresado al área rural para constatar la gravedad de la situación, confirmando que el drama del campo solo sirvió como retórica de campaña.
Silencio Municipal y Auto-Inhibición de los Vecinos: La gente denuncia la ausencia total de las autoridades locales, ya que nadie del municipio se ha acercado a las zonas aisladas para escuchar a los vecinos, ni para ofrecer asistencia directa de ningún tipo. Peor aún, los pobladores y productores se ven forzados a "mirar desde afuera", inmovilizados, por el temor a que intervenir en alguna reparación o apertura de caminos por cuenta propia pueda llevarlos a ser denunciados penalmente por "cortar caminos" o realizar obras sin permiso, paralizando la autogestión de la emergencia.
El Vasto Océano de la Promesa: Los productores han llegado a denunciar penalmente al Intendente por "abandono estatal", asegurando que esto no es una "catástrofe natural, sino un estrago político". La Provincia promete "obras hidráulicas estructurales" que son el eterno mañana.
La Fractura Social: Al dolor del abandono estatal se suma el no apoyo e incluso el rechazo de algunos vecinos de la ciudad cabecera, quienes perciben el problema como exclusivo del sector agropecuario, intensificando el sentimiento de soledad y desesperanza en el campo.
El Desarraigo Como Consecuencia FinalLa consecuencia más grave de estos nueve meses de abandono e inundación es la inminente amenaza del desarraigo.
Cuando la tierra que da sustento se convierte en una ciénaga improductiva, cuando el camino a la escuela está cortado por meses y el acceso a la salud es un lujo, la familia rural se enfrenta a una decisión devastadora: irse. La carga psicológica de perder el patrimonio, el aislamiento y la nula expectativa a futuro, actúa como el catalizador final del éxodo. El desarraigo provocado por la inacción estatal no solo vacía los pequeños pueblos que viven del trabajo de esa tierra, sino que desgarra el tejido social y cultural de la Nación.
Esta tragedia en Casares es la prueba de que, al ignorar la infraestructura y al jugar con discursos vacíos, la política no solo destruye cosechas, sino que expulsa a la gente de su propia historia. La lucha contra el agua es, en esencia, la lucha por no tener que irse.
Yo particularmente, no me voy a ir. Voy a luchar por mi lugar, que tantas luchas atrás me costó conseguir.
Agradezco a los dos únicos medios que siempre comparten las vivencias de la gente Casares On Line La Verdad on line que se han encargado de mostrar las dos campanas demostrando el verdadero periodismo para el pueblo. Yamila Vanesa Tello
Cadret.