jueves, 22 de mayo de 2025

Llega el invierno y tener cuidado con el monóxido de carbono, el asesino silencioso


Con la llegada del frío todos comenzamos a encender los calefactores, en muchos casos sin tener en cuenta algunas medidas de seguridad elementales que pueden salvar vidas.
Dos puntos clave de la prevención para evitar  intoxicación por monóxido de carbono: la ventilación y el correcto funcionamiento de los artefactos.
“Es importante asegurarse de que haya buena ventilación en los ambientes donde hay estufas, calefactores, termotanques y/o cocinas a gas”. Ello incluye que no haya obstrucciones en rejillas de ventilación y salidas de aire.
En cuanto al mantenimiento, la recomendación es “hacer revisar todos los años los calefones, estufas, cocinas y calefactores por un gasista matriculado”. Los profesionales matriculados son idóneos en materia y están al día con la actualización constante de regulaciones y especificaciones de cada artefacto. Esto es fundamental para garantizar que todas las instalaciones y conexiones cumplan con los requisitos de las normativas vigentes emitidas por Enargas.
Una de las sugerencias es evitar usar artefactos sin salida al exterior, no utilizar hornallas ni hornos para calefaccionar ambientes y no dormir con braseros o estufas a gas prendidas en ambientes sin ventilación.
Además de la revisión anual preventiva, desde la institución recomendaron llamar a un gasista matriculado en caso de observar que las llamas de los artefactos sean amarillas o anaranjadas (deben ser azules), que se acumule hollín negro en la pared cerca de los artefactos o que se observe condensación excesiva en los vidrios.
Los síntomas de intoxicación por monóxido de carbono son dolor de cabeza, náuseas, vómitos, mareos, debilidad, sueño o confusión. En ese caso es fundamental abrir puertas y ventanas, salir al aire libre y pedir ayuda médica urgente.
El monóxido de carbono, que se genera por combustión incompleta -falta de oxígeno- no tiene olor, color ni sabor, por lo que es difícil de detectar.