En el marco de la edición número 14 del Encuentro de Monitoreo y Manejo de Plagas Enfermedades y Malezas, que
se llevó a cabo el 11 y 12 de Junio en Córdoba, entrevistamos al Ing. Agr. Daniel Igarzábal, quien
trató de establecer las causas por las que las orugas o isocas defoliadoras no
estuvieron presentes en las últimas campañas.
¿Cómo fue la evolución del
control de orugas o isocas en el cultivo de soja en los últimos tiempos?
“En los últimos años los productores y técnicos argentinos han cambiado
radicalmente sus decisiones de control de insectos. Cuando hasta hace menos de
cinco años la receta repetida era el control con cipermetrina y Clorpirifos en más
del 70% de los casos, hoy en día ese uso se ve claramente minimizado. Se
refleja en la caída de las ventas anuales de estos productos, pero se observa
también en el aumento de otros activos y en algunas consecuencias beneficiosas para
el ambiente y a la producción. “
Sin embargo, las orugas se
seguían controlando, ¿cuál fue el cambio en la elección de productos?
“Tanto los fosforados (Clorpirifos) como los piretroides (cipermetrina y
varios otros) son típicamente de volteo, es decir, hacen el control sobre la
población actual de insectos y duran no más de 4 o 5 días en cuanto a su
persistencia o actividad insecticida. Si a los 7 días hay una re-infestación se
deberá volver a aplicar, y muchos productores al no hacerlo pierden
rendimiento. Además las re-infestaciones son más agresivas, ya que estos
productos afectan también a los controladores biológicos (otros insectos que se
alimentan de la plaga) que no están ya presentes cuando ocurren nuevas
infestaciones. Este tipo de productos ha sido paulatinamente reemplazado por
otros, que tienen mecanismos de acción diferentes y son selectivos, es decir,
solo controlan los insectos plaga, respetando los controladores biológicos.
Estos nuevas materias activas para el manejo de plagas tienen además una
característica común, logran mayor persistencia, es decir, permanecen activas
en el cultivo de soja por mucho más tiempo, actuando también sobre posibles
re-infestaciones”
¿Cuáles son estos productos?,
¿El costo es el mismo o similar a los que reemplazaron?
“ En primer lugar estas nuevas moléculas son principalmente de ingestión, o
sea, el insecto debe alimentarse de las hojas tratadas para ser controlado. Por
otro lado los controladores biológicos de la plaga (predatores y parasitoides) no
se alimentan de vegetales, por lo tanto no son afectados. A este fenómeno se
denomina selectividad. Destacaría 3 grupos de drogas distintas con esta
característica: 1) Las diamidas o bisamidas
2) Las spinosinas y 3) Los
ecdisoides. En el primer grupo se destaca el clorantraniliprole, tal vez el
mayor adopción por parte de los productores, que es un insecticida que afecta
la parte muscular del insecto a partir de la inducción a liberar el calcio
aceleradamente e interrumpir los procesos biológicos. Las spinosinas son
derivados biológicos por destilación de un microrganismo bacteriano, que si
bien afectan el sistema nervioso de los insectos, poseen selectividad sobre
benéficos. El último grupo es de los llamados reguladores de crecimiento, que
afectan la muda o cambio de pelecho del insecto impidiéndole continuar su
ciclo, en realidad acelerando este proceso cuando aún no está preparado para el
cambio de su tegumento. “
“El costo de estos productos es superior a los usados anteriormente, pero
al ser más persistentes y asegurar mayor tiempo de protección, los beneficios
son similares ya que con otros productos habría que hacer más de una aplicación
para lograr los mismos resultados, esto sin contabilizar el beneficio ambiental
de preservar los insectos benéficos, que le pueden dar una duración extra a
este tipo de productos”.
Sin embargo todavía hay una
cierta reticencia a usar estos productos solos y se usar en mezclas con los
productos que Ud. mencionó primeramente.
“ Es cierto. Aún queda esa idiosincrasia técnica de querer ver al insecto
muerto después que se produce la aplicación, o sea, hay una nostalgia del
volteo. Estos nuevos insecticidas son de acción más lenta y tardan un par de días
en observarse los resultados. Entonces muchos técnicos y productores eligen
mezclarlos, para tener volteo y persistencia a la vez. Esto no me parece
acertado, ya que perdemos la selectividad respecto a los controles biológicos.”
¿La mezcla de productos
produce resistencia?
“En realidad este fenómeno de la resistencia, del cual mucho se habla y se
trabaja hoy en día sobre malezas y herbicidas, tarde o temprano llegará a los
insectos afectando a los insecticidas. Es que cuando una acción, en este caso
un insecticida, se repite sobre un mismo organismo muchas veces, se generan
individuos capaces de bloquear este efecto, los que al reproducirse, hacen que
el producto no tenga efecto. Las mezclas tienen la desventaja de poder producir
resistencia cruzada, es decir, a ambas drogas. Pero repetir un mismo principio
activo, mezclado o no induce la aparición de insectos tolerantes y luego
resistentes. Por eso es una gran oportunidad para el manejo de plagas la
co-existencia de varias drogas selectivas y persistentes, ya que la rotación de
diferentes mecanismos de acción, como lo tienen los tres grupos mencionados, es
la base del manejo y prevención de la resistencia”.
¿Son estos productos la
causa por la que no hubo orugas o isocas en el cultivo de soja en las últimas
campañas?
“Nunca hay una sola causa. La principal es la climática. Dos años seguidos
con altas precipitaciones, deprimen las poblaciones de polillas y pupas, que
son parte del ciclo de estas plagas. Suelos húmedos y anegados hacen que la
emergencia de adultos a partir de las pupas sea menor, pero también las
tormentas convectivas del último verano han colaborado en esto. Otra causa es
la adopción de sojas con genes de resistencia. Más de 90% en el Norte y hasta
el 50% de la soja plantada en el centro del país es Bt. Una polilla (madre de
las orugas que se alimentaran de la soja) que pone huevos en una planta Bt no
tiene posibilidades de prosperar en cuanto a la supervivencia de la larva.
También entonces colabora con la depresión de la población. Y los productos
selectivos, al promover el control biológico también colaboran en la expresión
de este fenómeno de bajas poblaciones de orugas defoliadoras en soja. En
nuestros monitoreos del norte de Córdoba es notable el incremento de predatores
como arañas en todos los lotes.”
“¿Debemos olvidarnos de las
orugas defoliando la soja?”
“De ninguna manera. Primero porque hay orugas que no estuvieron ausentes,
al ser tolerantes a Bt, como las Spodoptera, y hubo sojas Bt con gran
defoliación. Por otro lado las condiciones climáticas han cambiado. Un solo
factor no va a ser tan influyente en la expresión de poblaciones de orugas
defoliadoras en soja. El fenómeno de ausencia en las campañas anteriores solo
se explica cuando las causas antes citadas se dan conjuntamente. Por eso creo
que en esta campaña las orugas van a volver a colonizar los lotes de soja en
argentina, al menos mucho más que en campañas anteriores”.
