La fecha es en reconocimiento a Julius Fucik, quien fue ejecutado en Berlín en 1943
El Día Internacional del Periodista se celebra cada 8 de septiembre
en homenaje al periodista checo Julius Fucik, quien fue ejecutado en
Berlín en 1943. Su “Reportaje al pie de la horca” fue sacado hoja por
hoja de la cárcel y fue publicado en 1945. El escrito ha adquirido
resonancia internacional y ha sido traducido a más de 80 idiomas. Fucik
recibió a título póstumo el Premio Internacional de la Paz en 1950.
Para hablar de Periodismo Internacional, es necesario conocer el
alcance de su significado, sus exigencias propias y sus implicaciones en
la sociedad… así diversos autores sugieren concepciones amplias y
estrictas, pero todas en función de la práctica de los que algunos
denominan el “oficio de la comunicación”:
En este sentido, Koszyk y Pruys (en Borrat, 2005), afirman que en una
concepción amplia, el periodismo es “la actividad profesional principal
de personas que se dedican a reunir, examinar, seleccionar, preparar y
desarrollar noticias y comentarios así como material de entretenimiento
mediante los medios masivos”.
En pueblos civilizados, el derecho a la información es condición
fundamental para el desarrollo pleno de la democracia, solo así los
ciudadanos pueden opinar y actuar libremente. Por ello, el periodismo
debe defender estas necesidades humanas y preservar los plenos derechos
de las personas.
Es labor del periodista denunciar las tiranías, salvaguardar la
libertad de expresión, clamar a los cuatro vientos cuando algún mal
gobernante pretende amordazar las voces de quienes tienen el deber moral
de proporcionar la información. En pocas palabras el periodista es el
defensor de los derechos humanos, a costa del atropello de sus propios
derechos.
Durante esta última década, más de 700 periodistas han sido
asesinados por cumplir con su tarea de informar al público. Es
preocupante que tan solo el 10% de estos crímenes haya concluido con una
condena. La impunidad envalentona a los criminales y al mismo tiempo
tiene un efecto aterrador sobre toda la sociedad, en particular, sobre
los propios periodistas. La impunidad conduce a más violencia, y se
establece así un círculo vicioso.
El 18 de diciembre de 2013, la Asamblea General de la ONU, aprobó su
primera resolución relativa a la seguridad de los periodistas y la
cuestión de la impunidad, en la que condena todo tipo de ataques contra
los trabajadores de los medios de comunicación, y proclama el 2 de
noviembre como el “Día Internacional para poner fin a la impunidad de
los crímenes contra periodistas”. La fecha se eligió en conmemoración
del asesinato de dos periodistas franceses en Malí en 2013.
Esta histórica resolución insta a los Estados Miembros a que tomen
medidas concretas para prevenir las agresiones contra los periodistas,
asegurar que los responsables sean llevados ante la justicia y
garantizar el derecho de las víctimas a las reparaciones. Asimismo,
exhorta a los Estados a promover un entorno propicio y seguro en que los
periodistas puedan realizar su labor de manera independiente y sin
interferencias.
Según el comunicólogo español Ignacio Ramonet, ese “cuarto poder”
era, en definitiva, gracias al sentido cívico de los medios de
comunicación y al coraje de valientes periodistas, aquel del que
disponían los ciudadanos para criticar, rechazar, enfrentar,
democráticamente, decisiones ilegales que pudieran ser inicuas, injustas
e incluso criminales contra personas inocentes. Era, como se ha dicho a
menudo, la voz de los sin-voz.
El trabajo de un periodista consiste en descubrir e investigar temas
de interés público, con el fin de contrastarlos, sintetizarlos,
jerarquizarlos y elaborar un texto que posteriormente se hará público.
Para ello, los comunicadores sociales deben recurrir a fuentes
periodísticas fiables y verídicas.
Durante la fecha, se busca reconocer a los medios de comunicación,
diarios y noticieros, tanto radiales como televisivos, por informar,
educar, entretener y defender la libertad de expresión en todo el mundo.
